miércoles, 19 de septiembre de 2012

En ocasiones cometemos errores en la vida, errores que a la larga podemos ignorarlos y tratar de hacerlos los desentendidos. Es impresionante ver la diversidad de personas que se nos presentan en el día a día del largo recorrido por nuestras vidas. Yo siempre he sostenido que: "vale más tener amigos, que dinero". Cada persona que conocemos es diferente y cada una de ellas puede marcar nuestras vidas para el resto de nuestro caminar. Sin embargo no estoy hablando de igualdad física, económica, de estátus sino que hablo de nuestra forma de ser, cada uno de nosotros piensa diferente a los demás y aquí partiendo de esta aseveración, podríamos comenzar a hacer un examen interior; en el cual comenzaría preguntándome: ¿he sido bueno? ¿he sido malo? pero después de eso me preguntaría ¿qué es bueno? y ¿qué es malo? ¿a quién podría preguntarle el significado de cada uno de esos conceptos?
 
Es acá donde llegamos a una decisión bastante especial, en donde podría comparar algunos hechos de la vida real, como por ejemplo:
¿He matado? ¿He robado? ¿He golpeado a alguien con o sin razón? ¿Me he aprovechado de mi puesto? ¿He engañado? Si tuviera que responder a todas estas preguntas entonces terminaría concluyendo que "No califico en la definición de malo".
Ok! entonces ahora si a todo lo anterior he dicho que no, eso significa que soy una buena persona. Hagamos otras preguntas para ver si es verdad, como por ejemplo:
¿Voy todos los días a la Iglesia? ¿hago caridad? ¿cumplo los 10 mandamientos? ¿Soy enemigo de los 7 pecados capitales? ¿nunca he caído en tentación? Respondiendo a estas preguntas podría decir entonces que "No califico tampoco para la definición de bueno".
 
¿Querra decir esto que soy un híbrido entre bueno y malo?
 
Bueno la verdad que todos cometemos errores en nuestras vidas, pero lo mejor de todo es aprender de estos errores. Muchas personas hemos cometido el mismo error una y otra vez. Pero seguimos haciéndolo, que sucede con esto. Aquí es donde decimos no quiero ser mejor, pero ¿qué debemos hacer para hallar el sentido correcto, hallar el camino correcto? pues simple y sencillamente querer ser mejores cada día. No encerrarnos en la rutina, no querer hacer los mismo todos los días, si ya tenemos un horario definido y lo hemos venido haciendo por años, no pensemos en el horario, pensemos en nuestras actividades y partamos de un nuevo inicio todos los días. Entreguemos a Dios el día entero para que hagamos las cosas como deben ser. Al final de la noche realicemos un test para ver si en realidad hemos tratado de ser mejores o no. Los motivo a que cada día hagan ese intento, hagan esa lucha pero con muchas ganas, porque si cuesta mucho. A mi en lo personal hay errores que los he repetido por años. Pero estoy dispuesto a cambiar. Cuidense mucho y bendiciones.

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